5:30 pm

Regreso siempre a mi centro, ubico para mis desgracias matutinas de toda la vida esa mirada tuya cuando me miras bien fijo, y entiendo por enésima vez que de "amor de tu vida" ya me bajaste y en nubes encierro todo lo que tendría que gritarte para abrazarte el tiempo que me falta para irme, para dejarte.
Sigo fiel mi camino, hasta llegar a todo lo que nada tiene que ver contigo y de todas maneras me acuerdo:
- "Como quisiera que no esté chingando un rato tu fantasma bien vivo, ¡pinche loca ya estuvo!".
Recurro sin duda a ese maravilloso encuentro cada tres días de tu vida y la mía mediante lo que sea que no se parezca a mis ojos, ni los tuyos y especulo en ocasiones que si así ha de ser, "Pues que sea si es que vas a amarme"; me aferro con ganas a los muchos argumentos que me obligan a terminar siempre en tercero, en el peor escenario que para mis efectos ya lo que sea es bueno, y así continuo en espera de lo mucho que me encanta sufrir a expensas tuyas, a mi centro ya deshonrado, a tomarte en píldoras de "mañana vuelvo a intentarlo, apuesto que le encanta verme llorando".









Y entonces lo entendí, el amor es un remedio que si se aplica en las dosis o a la persona incorrecta, puede resultar en un caos tremendo. Tómese con precaución. 

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