Dos.

De lo bonito ya no encuentro el lado bendito, y en lo raro que era verte ahora me engaño con lo extraño que es tenerte, y no tenerte.
Que si duermo es por deseo y el sonido de tus cuerdas ya no es tan frecuente, ya no miro a nadie el domingo por si vuelves poder correrte; y es que hemos decidido que no debes dejar verte por ningún motivo, nada dicho, nada escrito solo piérdete y que tengas suerte.

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